"Es el auténtico fenómeno de marketing que ha tenido el fútbol sala en los últimos doce años", señala Javier Lozano (Seleccionador Nacional), al hablar de la figura de Paulo Roberto.
El Seleccionador Nacional Español, Javier Lozano expresa su opinión sobre Paulo Roberto en tres direcciones: Como compañero ( jugo un año con él en el Marsanz Torrejón), como jugador a sus ordenes en la Selección Española, y como persona.
Como compañero:
Aunque coincidí con él cuando era muy jóven, pude comprobar que era un ganador hasta en los entrenamientos. Asume la presión como motivación, nunca como un problema. Fuera de la cancha siempre hacia grupo, era divertido, solidario y noble.
Como persona:
Es una de las mejores personas que me he encontrado en mi vida. Puedes discutir con él (yo lo hice muchas veces), pero nunca guarda rencor. Dialogante, comprensivo, respetuoso,, y amigo de sus amigos. Tiene un feeling especial que hace que sus compañeros y rivales sientan admiración por él. Para mi ha sido un auténtico orgullo compartir doce años con él (en diferentes etapas y roles). Creo sinceramente que es una persona que el fútbol sala no puede dejar escapar cuando se retire como jugador.
Como discípulo en la Selección:
Para mi es el auténtico fenómeno de márketing que ha tenido el fútbol sala en estos doce años. Tiene una sonrisa, un autógrafo, y un momento para todo aquél que se lo requiere. Dentro del grupo, a pesar que se le haya tachado de individualista, es un excelente compañero, animando siempre desde el banquillo o dentro de la cancha. Y, sobre todo, es UN GANADOR. Nunca ha temido a nadie. Cuando la situación es muy tensa, se echa el equipo a sus espaldas porque tiene una fé ciega en sus cualidades.
"Paulo Roberto, a sus 35 años tan goleador como siempre ", expresa Miguel Moraga (Webmaster de futsala.com)

Hablar de Paulo Roberto es hablar de la propia historia del fútbol sala español.
La imagen de Paulo Roberto aparece en portadas de libros de enseñanza del fútbol sala, e incluso la visualizamos en los actuales portales de Internet para identificar el deporte del futsal.
Todos los deportes se identifican por un jugador carismático, un ejemplo para la afición. Y el fútbol sala español se identificó enseguida con Paulo Roberto.
La historia del fútbol sala español nos relata como Paulo Roberto llegó a España en 1989, por casualidad, en sustitución del también brasileño Robson que ahora juega en el Albacete.
De esta forma Paulo Roberto tuvo la oportunidad de comenzar a mostrar sus habilidades en el Marsanz Torrejón. Y bien que las demostró en los equipos en que jugó, y sobre todo en El Pozo de Murcia, el club que le vio crecer como jugador y como persona, y en donde continua demostrando día a día su calidad como jugador
Y desde su llegada a España, Paulo Roberto ha estado siempre brindando goles y espectáculo, y lo que es más importante confianza y seguridad a sus compañeros de equipo.
Tras su nacionalización española Paulo Roberto ha aportado todo su saber a la Selección Nacional, y ha llevado con orgullo y satisfacción el 10 de la Selección. Ese número 10 con el que ganó para España el Campeonato del Mundo de Guatemala, o el Campeonato de Europa de Moscú. Ese número 10 siempre presto con una sonrisa para atender a sus incondicionales en busca de su autógrafo. El 10 de la Selección que se echa el equipo a sus espaldas para ganar un encuentro.
Pero Paulo Roberto también ha superado sus lesiones, sus momentos difíciles, para volver a trabajar de nuevo como el primer día. Y así ha pasado el tiempo, y nos hemos acostumbrado a que Paulo Roberto "Maravilla" nos deleite con su juego, y sus goles. Hemos hecho rutina, algo que es ante todo es un ejemplo para todos nosotros en general, y para todos los chicos y chicas que practican el fútbol sala en España en particular.
Para todos los que seguimos el fútbol sala, ya es absolutamente normal que Paulo Roberto, sea ese pivot goleador, que nos ofrece espectáculo en cada partido. Y es que a pesar de sus 35 años y su veteranía, ni siquiera le alcanzan en sus estadísticas jugadores mucho más jóvenes que él.
En la presente temporada encabeza la tabla de goleadores con 45 goles. Y por lo que parece tenemos Paulo Roberto para rato. Que así sea. Gracias Paulo.
"Paulo merece dos trofeos en propiedad", indica Alejandro Alcazar (periodista del Diario AS).

Sería una manera de corresponderle a lo que nos ha regalado durante todos estos años.
Pues para definir a Paulo Roberto habría que inventar palabras. Siempre inventando con el balón y levitando sobre el parqué.
Su sombra ha sido el manto donde hemos depositado nuestros mejores adjetivos para definir un eslalon, o un latigazo en un baldosín para estrellar la pelota contra la red. O simplemente nos hemos llenado la boca para explicar aquél gol que metió de chilena, o aquél reverso acompañado de una sutil y precisa vaselina. O escuchar permanentemente a los entrenadores rivales decir “tenemos que pararle, ¿pero cómo?”.

Un día, uno de los muchos huéspedes que habita por Internet, me comentó que acababan de lanzar la web de Paulo Roberto.
Y a ella me fui, y encontré un baúl de recuerdos. Un mensaje de bienvenida en el que descubres a un niño grande repleto de gratitud, de haber tenido la suerte de ser un artista y disfrutar con quienes hemos disfrutado y disfrutamos con él.

La página de Paulo Roberto es un hallazgo plástico para la vista y un goce para el recuerdo. Una memoria que, afortunadamente, esta Maravilla sigue alimentando a sus 35 años, con actuaciones sobresalientes de antesdeayer, como esos once goles que metió en dos partidos esta misma temporada (seis él solo a los de Santa Coloma), y estar siempre en lo más alto de la cucaña reservada a los goleadores
Por eso, a veces, acostumbrado a verle siempre arriba, uno se olvida de felicitarle cuando es elegido el mejor pívot de la Liga.
Y él, con una sonrisa de oreja a oreja, te dice: “Eso es, falta”. Y tiene razón.
Por eso, porque un símbolo como él no puede pasar desapercibido en nuestra Liga y en la historia de nuestra Liga, debería tener ya el trofeo de mejor pívot y el de máximo goleador en propiedad, para decirle, como le digo yo cada vez que me cruzo con él: “Paulo. Felicidades por el trofeo”.
Porque si hoy no es el mejor y lo comparte con varios, sí pasará a la historia como el mejor. Y, por eso, ¿porqué no inventar ya este trofeo, dárselo, y no esperar a que se retire?